La trompeta es un instrumento de boquilla en forma de taza, con un tubo de diámetro reducido, cilíndrico en los tres primeros cuartos de su longitud aproximadamente, que se abre luego para terminar en un pabellón de dimensiones medianas.
Consecuencia directa de la diferencia de longitud del tubo es el registro más agudo de la trompeta moderna, así como su sonido más brillante y más resonante se debe a la forma del tubo, del pabellón y de la boquilla.
Tanto en la trompeta como en el caso del corno, puede usarse un tapón en forma de pera llamado sordina que se inserta en el pabellón para disminuir su sonido, o bien para producir, mediante una mayor presión del soplo, sonidos ásperos y estridentes de un timbre muy particular.
Las articulaciones doble o triple pueden conseguirse en la trompeta, y son de mayor efecto en ella que en ningún otro instrumento de viento
Tanto en la trompeta como en el caso
del corno, puede usarse un tapón en forma de pera llamado sordina
que se inserta en el pabellón para disminuir su sonido, o bien
para producir, mediante una mayor presión del soplo, sonidos ásperos
y estridentes de un timbre muy particular.
Las articulaciones doble o triple pueden
conseguirse en la trompeta, y son de mayor efecto en ella que en ningún
otro instrumento de viento.
La historia de la trompeta se remonta
a los orígenes de la historia de la humanidad. La Biblia ofrece
el testimonio de su importancia en las ceremonias religiosas primitivas;
Homero, el de su uso en la batalla. De una época anterior a la
de Homero datan las trompetas que se encontraron en la tumba del faraón
e gipcio Tutankamón (reinó de 1358 a 1353 a. C.). Su buen
estado de conservación permitió transmitir por radiotelefonía
el sonido de esos instrumentos. Cuatro siglos antes de la era cristiana,
los griegos incluían certámenes de trompeteros en el programa
de los Juegos Olímpicos. En la escultura romana se puede observar
que las trompetas aparecían en todas las procesiones. En la Edad
Media este instrumento presentaba dos formas bien diferenciadas, una de
las cuales (claro) es el origen de la moderna familia de las trompetas
, y la otra (bucina) de la familia de trombones; aunque puede considerársela
también como un antecesor de la trompeta.
En un principio el "claro" tenía un tubo
recto y largo, pero más tarde, para hacerlo más fácil
de transportar, se redujo la longitud del instrumento doblando el tubo
en forma de zig-zag; ya entonces su nombre corriente era clarión,
denominación que, aunque variada, nunca se ha abandonado.
La gran importancia de la trompeta en los conjuntos instrumentales
antiguos se advierte en el hecho de que, de los cuarenta y dos instrumentistas
adscritos a la corte de Enrique VIII, catorce eran trompetistas.
La historia de la orquesta comienza en realidad en los
primeros años del siglo XVII, y ya se ha dicho que la trompeta
figuraba en los conjuntos instrumentales no uniformes de esa época.
En el Orfeo de Monteverdi (1607) encontramos una tocata para cinco trompetas
de diferentes afinaciones. Hay quien dice que el éxito de la trompeta
en estos experimentos orquestales no debe haber sido muy grande, por cuanto
son muy pocos los testimonios que se tienen del uso de este instrumento
hasta fines del siglo XVII. Lo más probable, sin embargo, es que
nuestro conocimiento de la música de ese período sea incompleto.
La apari ción del tratado de Fantino, Modo per imparar a sonare
di tromba (Modo de aprender a tocar la trompeta, Francfort, 1638) constituye
seguramente un hecho muy significativo. No hay duda, por otra parte, de
que hacia fines de ese siglo la trompeta era un instrumento muy usado.
En el mismo período, Purcell empleó frecuentemente
la trompeta; en su ópera Dioclesian una trompeta y una voz de contralto
cantan a dúo; él escribía para un instrumentista
consumado: John Shore, trompetista de la corte y miembro de una familia
de trompetistas que fue famosa durante todo un siglo. Probablemente muchas
de las partes difíciles para trompeta compuestas por los músicos
de esa época fueron escritas para determinados virtuosos de gran
habilidad. En esta misma época la gran mayoría de los compositores
alemanes incluían la trompeta en los conjuntos orquestales.
Händel, poco tiempo después, escribió
partes muy agudas y floridas para este instrumento, como su "Let
the bright seraphim" (en Sansón) y "The trumpet shall
sound" (El Mesías). Este autor indicaba en la partitura: "Clarino
I, Clarino II y Prinzipale", lo que muestra que en sus días
aún se mantenía para los instrumentistas la, misma distribución
que en la época de Monteverdi. También Bach escribió
para la trompeta partes muy floridas, y en general, en un registro más
agudo. Claro está que sólo en el sector agudo de la serie
armónica las notas de la trompeta son lo suficientemente vecinas
entre sí como para que se pueda encomendar a este instrumento algo
más que la ejecución de un simple arpegio; por eso cuando
los compositores se proponían asignar a la trompeta un mensaje
verdaderamente melódico, se veían obligados a hacerlo en
el registro agudo del instrumento, lo que podía lograrse con cierta
facilidad en las largas trompetas de la época, largas, y por lo
tanto graves. Se ha discutido mucho sobre cómo hacían los
instrumentistas para emitir las notas más agudas de la serie armónica,
así como para desenvolverse con éxito en esos pasajes tan
elaborados; como se ha dicho antes, por un tiempo se pensó que
esos intérpretes debían disponer de instrumentos esencialmente
distintos de los usados en épocas posteriores. La verdadera explicación
es que los instrumentistas se especializaban, unos en los pasajes agudos,
y otros en los pasajes graves de las partes para trompeta; el del clarino
no tocaba sino los pasajes más agudos, con lo que éstos
terminaban por resultar de fácil ejecución.
Después de esta época la trompeta perdió
su papel destacado para pasar a ocupar un puesto secundario. En Haydn
y Mozart (autores con los que puede decirse que se inicia la orquesta
moderna), la trompeta tiende a convertirse de instrumento melódico
en instrumento de armonía; ya no usa sus sonidos agudos ordenados
uno junto al otro en la escala armónica, y se contenta con emplear
sus notas más graves y espaciadas, las que, por ser en su mayoría
las notas del acorde de tónica, limitan las intervenciones de la
trompeta a una modesta contribución al volumen general en los pasajes
del tipo de la coda que aparecen al final de los movimientos, o al final
de ciertas secciones de los mismos, y a otros usos similares de importancia
muy relativa. En realidad, vuelve a ser en la orquesta lo que había
sido en otras circunstancias: la compañera inseparable de los timbales,
que en esa época se limitaban a dos notas (la tónica y la
dominante), circunstancia que explica el empleo similar que se dio a este
instrumento de percusión y a la trompeta. La atracción de
la trompeta es, en gran medida, la misma atracción que despierta
el fortissimo; ahora bien, como en esa época un pasaje fortissimo
estaba construido habitualmente mediante el sencillo recurso de los acordes
de tónica y dominante (exactamente la base para un uso adecuado
de los registros medio y grave de la trompeta), la trompeta y el fortissimo
llegaron a vincularse íntimamente.
Dos trompetas era a la sazón la participación
corriente de este instrumento en la constitución de la orquesta.
Con Beethoven, el papel de la trompeta y de los timbales
se hace un tanto más importante, pero mientras se siguió
empleando sólo la trompeta "natural" (con o sin tubos
adicionales), el trompetista no llegó a tener una intervención
destacada en el tejido de la trama contrapuntística.
Se hicieron vanas tentativas para liberar a la trompeta
de su función estrictamente armónica y para darle patente
de instrumento melódico. A fines del siglo XVlll se ensayó
una trompeta de llaves, pero fue pronto abandonada. Se hicieron otros
ensayos tendientes a poner el pabellón del instrumento al alcance
de la mano del intérprete, con el objeto de permitirle enriquecer
la gama de sonidos del instrumento con los "sonidos tapados",
del como; sin embargo estos sonidos que, para muchos, suenan muy apagados
en el corno, lo parecieron mucho más en la trompeta, por el contraste
que ofrecían con el brillante timbre natural de este instrumento.
Como se ha dicho, la trompeta de vara tuvo cierto éxito en Inglaterra,
pero casi ninguno en los demás países. El irlandés
Clagget, que con todo ingenio había unido dos cornos de diferente
altura en los que un pistón desviaba la columna de aire de uno
a otro, hizo lo mismo con la trompeta. De la misma manera, otros inventores
expusieron otras tantas ideas brillantes.
A principios del siglo XIX, dos alemanes, Blühmel
y Stölzel (o Blümel y Stölzl), aplicaron a este instrumento
el verdadero sistema de pistones; mejorado con posterioridad, ha sido
perfeccionado por Adolphe Sax, por Périnet, y últimamente
por el doctor J. P. Oates. Así nació la trompeta moderna,
que ha sido y es objeto de continuas modificaciones de detalle que buscan
su mayor perfección. Halévy, en su ópera La judía
(1835), parece haber sido el primer compositor que empleó la trompeta
de pistones en la orquesta; en su partitura escribe para dos trompetas
de este género y dos trompetas naturales con tubos de recambio.
Como se verá, la trompeta de pistones aparece con
toda oportunidad para intervenir en la ejecución de la música
cromática de Wagner, por lo que éste pudo, sin ningún
reparo, poner los sonidos de la trompeta al servicio de su estilo altamente
contrapuntístico.
Como queda dicho, en la segunda mitad del siglo XVIII las
orquestas se constituían corrientemente con dos trompetas (excepto
para el acompañamiento de las obras corales, caso en el cual se
escuchaban tres y hasta cuatro de estos instrumentos). Wagner por lo común
usó tres, a fin de poder asignar a la trompeta acordes enteros;
en Tannhäuser, un motivo especial lo lleva a emplear doce trompetas.
Desde Wagner los compositores de obras para orquesta han usado la trompeta
sin ninguna clase de restricciones, siendo tres el número empleado
usualmente.
LAS TROMPETAS EN LA ANTIGÜEDAD
Las trompetas metálicas eran ya conocidas en la
más lejana Antigüedad, siendo la mayor parte de ellas de bronce,
fabricadas por el método de cera perdida. Todas ellas tuvieron
un uso militar o religioso, y excepcionalmente de carácter civil:
eran instrumentos para transmitir señales, especialmente para comunicar
informaciones. Los sonidos producidos llegaban a inspirar terror y su
timbre, según lo evocan autores de la Antigüedad, parece haber
sido especialmente desagradable.
Los egipcios, que atribuían la invención
de su trompeta al dios Osiris, la utilizaron como accesorio militar y
cultural. Se descubrieron dos trompetas en la tumba del faraón
Tutankhamon, que vivió hacia el 1350 a. de C.: miden respectivamente
50,5 cm y 58 cm de largo, presentando un ancho pabellón, pero sin
una embocadura propiamente dicha; la primera es de bronce, la segunda
de plata, lo cual constituyó sin duda una excepción; en
el Museo del Louvre, en París figura una tercera trompeta egipcia.
Entre los hebreos lo que dominó fue el carácter sagrado
de éste instrumento: la chatzótzráh, que exclusivamente
tocaban los sacerdotes anunciaba las asambleas y acompañaba las
consagraciones y los sacrificios; tuvo sin embargo un uso militar ya fuera
para dar la alarma o bien para levantar los campamentos. La trompeta hebrea
era corta -unos 45cm de largo- con un tubo cónico de plata batida
que, según un comentarista de traducciones bíblicas, producía
"un sonido homogéneo e ininterrumpido", o bien en dúos
de dos trompetas, es decir "articulando distintamente varias notas
diferentes"; sin duda era así como sonaban en las batallas.
LAS TROMPETAS EN LA ANTIGÜEDAD Las trompetas metálicas eran ya conocidas en la
más lejana Antigüedad, siendo la mayor parte de ellas de bronce,
fabricadas por el método de cera perdida. Todas ellas tuvieron
un uso militar o religioso, y excepcionalmente de carácter civil:
eran instrumentos para transmitir señales, especialmente para comunicar
informaciones. Los sonidos producidos llegaban a inspirar terror y su
timbre, según lo evocan autores de la Antigüedad, parece haber
sido especialmente desagradable.
Los egipcios, que atribuían la invención
de su trompeta al dios Osiris, la utilizaron como accesorio militar y
cultural. Se descubrieron dos trompetas en la tumba del faraón
Tutankhamon, que vivió hacia el 1350 a. de C.: miden respectivamente
50,5 cm y 58 cm de largo, presentando un ancho pabellón, pero sin
una embocadura propiamente dicha; la primera es de bronce, la segunda
de plata, lo cual constituyó sin duda una excepción; en
el Museo del Louvre, en París figura una tercera trompeta egipcia.
Entre los hebreos lo que dominó fue el carácter sagrado
de éste instrumento: la chatzótzráh, que exclusivamente
tocaban los sacerdotes anunciaba las asambleas y acompañaba las
consagraciones y los sacrificios; tuvo sin embargo un uso militar ya fuera
para dar la alarma o bien para levantar los campamentos. La trompeta hebrea
era corta -unos 45cm de largo- con un tubo cónico de plata batida
que, según un comentarista de traducciones bíblicas, producía
"un sonido homogéneo e ininterrumpido", o bien en dúos
de dos trompetas, es decir "articulando distintamente varias notas
diferentes"; sin duda era así como sonaban en las batallas.
El salpinx de los griegos, cuya invención se atribuía
a Atenea, fue uno de los instrumentos específicamente militares
aunque también acompañaba ciertas ceremonias religiosas
-procesiones y sacrificios- y se tocaba con ocasión de los pregones;
el arte de tocar la trompeta figuró también entre las disciplinas
olímpicas. Era más largo que la trompeta hebrea -aproximadamente
un metro- hecho de hierro, de bronce, a veces de plata, de tubo estrecho
y embocadura de cuerno o de hueso; antes del pabellón, que era
esférico y de dimensiones modestas, solían colocarse anillas
decorativas o corredizas.
Los romanos conocieron dos tipos de trompetas copiadas
de los etruscos: la tuba era más corta que el salpinx griego (un
ejemplar conservado en el museo etrusco de Roma mide 1,17 mts. de largo)
y conservaba la forma recta; el tubo cónico era de bronce, con
una embocadura móvil y un pabellón ligeramente ensanchado;
la tuba era utilizada en la infantería, pero también ocupó
su lugar en la palestra con ocasión de los combates de gladiadores
junto con la trompa y el órgano hidráulico, utilizándose
ocasionalmente en determinados sacrificios religiosos. El lituus, por
el contrario, fue un instrumento de uso exclusivamente militar que se
empleó en la caballería: era una larga trompeta cilíndrica,
de dimensiones variables (de 75 cm aproximadamente a 1,40 mts de largo)
que tenía el extremo opuesto al de la embocadura doblado en forma
de J, abierto sobre un pabellón a veces recortado. Como en el caso
de la tuba, el tubo del lutuus era de bronce; el timbre de estos instrumentos
debía resultar sin duda poco agradable: los autores romanos califican
el timbre de la tuba de "ronco" y "aterrador". El
del lituus era más agudo y sin duda bastante mas estridente.
Los celtas disponían de una trompeta militar llamada
karnyx que seguramente influyó en la forma del lituus romano. El
tubo de la karnyx, enteramente de bronce, se dobla en ángulo recto
y acababa en un pabellón en forma de cabeza de dragón; este
tipo de trompeta fue reproducido en el 113 d. de C. en el arco de Adriano,
en Roma. Los pueblos nórdicos -Escandinavia, norte de Alemania,
Irlanda- han utilizado una gran trompeta llamada lure o luur de la cual
nos han llegado ejemplos perfectamente conservados a través de
las escavaciones arqueológicas llevadas a cabo sobre todo en Dinamarca;
la lure, de excelente construcción, medía entre 1,50 y 2,50
mts por término medio, era ligeramente cónica y presentaba
la forma de S; el tubo se componía de dos partes curvas de diferente
longitud, la segunda de las cuales estaba situada en un plano distinto
a la primera. Por lo general los ejemplares que se han descubierto aparecen
unidos de dos en dos, de idéntico tamaño y simétricos,
lo cual hace suponer que se tocaban por parejas afinadas al unísono,
o bien simultáneamente, o en alternancia; se colgaban en la bandolera
y los dos músicos, uno junto a otro, debían sujetar cada
instrumento en vertical por encima de su cabeza, se han hecho intentos
con los ejemplares mejor conservados en los cuales se han conseguido los
doce primeros armónicos y una escala cromática de una séptima
a partir del sonido fundamental. Pero es poco probable que los antiguos
aprovecharon esta extensión sonora.
LA TROMPETA NATURAL La llamada trompeta "natural" fue el instrumento
para el que escribieron Monteverdi, Lully, Purcell, Bach o Haendel: se
trata de una trompeta "sencilla", vaciada en metal y de forma
moderna (sección cilíndrica hasta el pabellón que
se ensancha progresivamente), pero que no podía emitir -por la
presión del aire- más que los armónicos naturales
del sonido fundamental el cual venía determinado por la longitud
del tubo (longitud teórica=2,34 m). La trompeta natural estaba
en do, más corrientemente en re (a veces en fa en la Alemania del
siglo XVIII). Su sonoridad clara y penetrante, brillantísima, perfectamente
adaptada a las interpretaciones al aire libre, hizo que se pasaran por
alto sus limitaciones por lo que hay muchos pasajes que, aún tocados
en modelos de válvulas, siguen pareciendo de una dificultad increíble.
Las trompetas naturales que se tocaban en conjunto -en "fanfarrias"-
eran idénticas, es decir, todas ellas estaban en la misma tonalidad:
el músico que tocaba la parte superior utilizaba una embocadura
más pequeña para facilitar la producción de notas
sobreagudas. La actual trompeta de caballería es una trompeta natural.
El Clarino
La palabra "clarino" estuvo en uso durante los
siglos XVII y XVIII tanto en Italia como en Alemania: en un principio
servía para designar una trompeta natural de pequeñas dimensiones
adaptada al registro agudo y después, poco a poco, acabó
por aplicarse a cualquier parte escrita en este registro para trompeta
de orquesta. Incluso en obras de Bach y Haendel, las partes correspondientes
al clarino se interpretaban con una pequeña trompeta en re, aunque
el instrumento figura por primera vez de una manera explícita en
la partitura del Orfeo de Monteverdi (1607). En el siglo XX, las partes
de clarino se tocan con pequeñas trompetas de válvulas (trompeta
píccolo en si bemol-la, de cuatro válvulas); sin embargo,
desde los años 60 vuelve a utilizarse nuevamente una trompeta natural
en re a la que también se ha bautizado con el nombre de "clarino",
muy apreciada en interpretaciones de música barroca.
LAS TROMPETAS EUROPEAS
La trompeta que se ha utilizado en Europa desde la Alta
Edad Media es la que se conoce normalmente con el nombre de bocina; la
etimología del nombre sigue siendo objeto de controversia: algunos
la relacionan con el término latino "bucina" (pero la
bucina romana era una especie de trompa); otros relacionan el término
con "buse" que en francés antiguo significa tubo. En
el siglo XI, un verso de la Chanson de Roland nos aclara que trompa y
bocina eran dos instrumentos diferentes, aunque ambos tenían un
uso militar; en el siglo XII, Chrétien de Troyes explica que la
bocina aparecía en los torneos de caballería y en las grandes
fiestas al aire libre: al mismo tiempo se utilizaban términos como
"araine" ( instrumento de metal), "trompa" (instrumento
de registro grave), y "grele" (instrumento que evolucionó
en el registro agudo); el uso del término se mantuvo sin embargo
hasta el siglo XIII en Francia y hasta principios del XVI en Alemania.
Pero parece que cuando el mundo occidental descubrió realmente
la trompeta fue después de las Cruzadas gracias a las bocinas de
los Sarracenos que subsisten en la actualidad en todo el Oriente y que
gozan de un especial prestigio a finales de la Edad Media.
Hay dos tipos que parecen ser los que han prevalecido,
uno de tubo largo rectilíneo, y otro de sección estrecha:
el primero se iba ensanchando progresivamente en un pabellón en
forma de embudo, y el segundo se abría bruscamente en un pabellón
en forma de plato; este último perdura en las grandes trompetas
orientales en tanto, que el primero acabó por convertirse -debido
a que su tubo se plegó sobre sí mismo- en la trompeta utilizada
en Europa hasta mediados del siglo XVII. La trompeta, que durante mucho
tiempo había sido recta, se curvó en forma de S en el siglo
XV; parece que el enrollamiento completo no se efectuó hasta finales
del siglo XVI momento en que el instrumento adoptó un aspecto similar
al actual. En los siglos XVII y XVIII se construyeron instrumentos de
diferentes modelos y tonalidades que los compositores más importantes
introdujeron en sus obras instrumentales o dramáticas. Pero hacia
1770, los constructores se interesaron especialmente en los problemas
que planteaba la realización de un instrumento con mayores posibilidades
que la trompeta "natural"; le adaptaron unos "tonos de
recambio" destinados a modificar la longitud del tubo y, en consecuencia,
la tonalidad. La trompeta de válvulas apareció hacia 1815
aunque no adquirió su forma definitiva hasta 1830, en Alemania:
como en el caso de la trompa, la invención del sistema de válvulas
se debió a Blühmel y Stölzel; sin embargo, dicho sistema
solo logró imponerse con dificultades y hasta finales del siglo
XIX la trompeta de válvulas no ocupó un lugar en la orquesta.
Tuvo que imponerse frente a la corneta de pistones, más fácil
de tocar pero que quedó relegado a usos muy limitados.
La trompeta moderna está formada por un tubo de
cobre de longitud variable (según la lleva también una vara
para la afinación y se va ensanchando progresivamente en un pabellón
menos grande, por ejemplo, que el de la trompa; en el otro extremo del
tubo aparece una embocadura curvilínea.
Las trompetas corrientes en do y en si bemol, cuyo
tubo apenas supera un metro de largo; lleva tres válvulas y su
extensión -cromática gracias al mecanismo de válvulas-
es de dos octavas y una sexta mayor; la trompeta en si bemol suena un
tono más grave que la trompeta en do; se toca normalmente en las
bandas, en las orquestas de jazz y en las orquestas sinfónicas
(excepto en Francia y España donde se ha impuesto la trompeta en
do).